La publicidad es el mágico y máximo poder de nuestro tiempo, la gran energía que impulsa y desarrolla a la industria, el comercio y a toda actividad y es, también, la influencia de mayor fuerza sugestiva para orientar a la humanidad hacia postulados sociales y políticos de libertad o servidumbre, para incidir en creencias y para crear estados de oposición, para revolucionar los mercados y para difundir aquello que es más conveniente, caro o económico para la comodidad o en la resolución de apetencias y necesidades.